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Por Cocina en Casa
La mousse de frutilla (babarua o bavaroise) es un auténtico clásico de la repostería francesa que nunca decepciona, sencillo y rápido de preparar.
Contenido
¿Cómo preparar mousse de frutilla?
Cuando prepares mousse, puedes experimentar con diferentes sabores, añadiendo frutas frescas de temporada o combinando frutos dulces con otros más agridulces, como las frambuesas.
Receta de mousse o babarua de frutilla
Preparación: 15 minutos
Cocción: 60 minutos
Calorías: 300 kcal
Raciones: 4 personas
Ingredientes
- 375 ml de leche evaporada
- 100 g de gelatina roja
- 400 ml de agua caliente
- 8 frutillas frescas
- Crema chantilly
- Salsa de manjar
- Salsa de chocolate
Instrucciones
- En un bol mediano, hidratar la jalea de frutilla o frambuesa con el agua caliente, revolviendo suavemente hasta disolver por completo, reservar sin que se enfríe por completo.
- En un bol grande, añadir la leche evaporada refrigerada y batir enérgicamente hasta que espume y su volumen aproximadamente se triplique; bajar la velocidad e incorporar la jalea tibia poco a poco sin dejar de batir y obtener una consistencia suave y homogénea.
- Verter la preparación en pocillos de postre individuales, añadiendo opcionalmente trozos de fruta picada, y llevar al refrigerador por al menos una hora o hasta que la consistencia sea firme. Servir el mousse solo o coronado de crema, acompañado de frutas frescas y salsas a elección.
Consejos y tips
El mousse es uno de los postres más versátiles que existen, ya que su base te permite experimentar con diferentes sabores, texturas e incluso añadir trozos de frutas frescas.
Información nutricional
La mousse de frutilla aporta vitamina C y antioxidantes de las frutillas, además de calcio y vitamina D de la leche evaporada. Su textura ligera y refrescante la hace un postre versátil, aunque su contenido de azúcar debe ser consumido con moderación.
¿Sabías qué?
Se cree que el origen de este postre se remonta a principios del siglo XIX, cuando un miembro de la casa real de Wittelsbach (Baviera) lo sirvió durante una visita a Napoleón I. Antonin Carême, el cocinero del emperador, lo bautizó como «crème bavaroise».

